Navegando por aquí y por allá me encontré en la página de internet del club D´Pelufo. Había una sección para registrarse así que lo hice...
Era para ingresar a un foro. Un foro de Peluferos que ojeé y revisé y solo vi que madreaban a unos tales foreros y se quejaban y toda la vara.
Ni tan remotamente interesante como el foro de Ticosexo, asi que cerré y me puse a hacer otras cosas.
El lunes siguiente me llegó al correo una, escúchenlo bien: Entrada Gratuita para Martes de Foreros para el 5 de Agosto.
Ah si, esto es un chingue, vacilada o algo por el estilo.
Sea como sea, seguí las instrucciones y lo imprimí a ver que.
Llego yo como a las 9h30pm y pregunto, medio con vergüenza:
¨Esto me llegó al correo ayer, ¿es asi como dice, entrada gratuita y todo?¨
-¨Si claro¨ me responden, ¨entreguelo en la caja y listo¨
Llego yo, lo entrego y entro.
Impresionante campaña de publicidad, te dejan entrar de gratis porque apuestan a que después de ir, vas a regresar o al menos que vas a consumir lo suficiente para que seas rentable…
Como sea, La entrada Gratis,
¡demasiado bueno!, llego yo, pido una birra, 1300 colones, ¿caro? Un poquito, pero ¡qué diablos, me acaban de regalar la entrada!
Contento y satisfecho pago por la birrita. No hay nadie en el lugar, está vacío y no se ve expectativa de acción.
Miro a mí alrededor, el lugar es pequeño, parece una de esas casas viejas, muy viejas, una pequeña tarima al frente, tres mesas cuadradas pegadas al escenario y otras tres un poco mas atrás.
Todas dicen ¨Reservado¨ atrás de eso una pequeña división y unas bancas altas, justas para que la gente de las mesas no te tape. Ahí llego y me siento.
A eso de las diez de la noche empieza el primer baile. La mujer no era un Barbie, de hecho en otro ambiente y con ropa, los hombres, cavernícolas primitivos, no la hubiéramos vuelto a ver, por ser una modelo ¨talla plus¨, pero ¡que barbara, como se mueve! ¡¡¡Definitivamente en el erotismo la cosa no es lo que se tiene de más o lo que falta, sino el cómo se usa!!!
Llega, se quita todo, pero con gusto, viéndola yo no creería que se desnude por el dinero, ella lo disfruta, se jacta de poder hacer que los maes que hay en el local se retuerzan en sus asientos cada vez que se mueve. Se inclina, se agacha de cuclillas con las piernas abiertas de par en par, ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡casi sin exagerar puedo decir que se le veían hasta los ovarios!!!!!!!!!!!!!
Se levanta, y se despide con la ovación de la manada.
La siguiente es similar, un tanto más delgada y con senos como sandías, pero fuertes y firmes. ¡¡¡Apenas si he tocado mi cerveza y ya estoy mareadititico!!! Se contonea, se agacha, se inclina, toma sus enormes y firmes senos y empieza a pulir el tubo. Estoy cerca del desmayo, toda la sangre se me va a la cabeza (y no precisamente la cabeza que tengo sobre los hombros). Se lo quita todo, se toca, casi que podría jurar que ella lo disfrutaba aun mas que los cavernícolas que la veíamos.
Se despide con el aplauso.
Son las 10h30 ha habido solo dos bailes de 15 minutos cada uno, en pomedio, y aun así, en lugar de estar aburrido de lo que duran quitándose la ropa me preocupo de quedarme ciego. ¡Ni siquiera pestañeo cuando están sobre la tarima!
Empieza la tercera, y noto algo inquietante.
Mientras esta Minerva baila en el escenario o tarima (como ustedes quieran llamarle) hay otras que, así desnudas como vinieron al mundo, caminan por el pasillo de atrás del escenario.
Aunque parezca difícil, me hierve la sangre aun más que la que está en escena.
Caminan, entran cerca de donde está el público, van a la barra y piden un coctel, completamente desnudas, como si fuera lo más natural para ellas. Ríen y sonríen mientras dejan oír solo un murmullo de la conversación que sostienen con el bartender o los clientes que están mas cerca de ellas.
Les juro que estas mujeres, no se quitan la ropa por dinero. Lo hacen porque disfrutan ser observadas, porque sin un hilo de tela encima siquiera se sienten libres, sonríen cual musas ¨naives¨ (no existe un vocablo en español para esa sensación), cual musas ¨naives¨ andando desnudas en los dominios del hombre. Inmunes al mismo pero no a su mirada, un tanto lasciva y perversa pero otro tanto adoradora y sumisa ante semejantes imágenes. Y así como aparecen, así desaparecen.
Me siento como en una manada de cavernícolas que descubren la fuente donde se bañan las musas.
Y en el escenario no baja la excitación
Vienen y se suceden las unas y las otras sobre el escenario y en los corredores del local.
Llega una al escenario y baila, vestida con una falda corta y una blusa de colegiala. Gira y al hacerlo su falda se eleva y deja entrever que no tiene ropa interior. Pero al girar rápidamente apenas si se ve su concha carente de todo vello. Como una adolescente ingenua que baila quitándose la ropa, creyendo que nadie la mira.
Se lo va a quitar todo, le veré todo, pero no es el ver lo que me excita, sino la inminencia de lo que veré, el hecho de que bajo su falda se esconde el panal donde destila su miel, y que ella siente el aire y el viento y el vapor cálido y húmedo de tantas bocas abiertas que jadean mientras esperan lo inminente.
Y pasa lo inevitable. Detiene su danza y como jugando y riendo se pone de cuclillas levantando su falda y mostrando la entrada del panal a todo aquel que tuviera ojos para verla. Se toca y se estremece y los cavernícolas nos retorcemos sobre nuestros asientos.
Y de ahí, de las piernas abiertas de esta musa, emana un halo portador de una corriente eléctrica que golpea a la manada de cavernícolas asombrados, y a mí entre ellos también.
Y cada espectáculo es más ardiente que el anterior. Estoy sudando y hasta me duele mi garrote de cavernícola. No ha mermado mi erección en horas.
Y siguen entrando y saliendo las desnudas musas durante el espectáculo. Van al baño o por una copa, cada vez son más y pasan más frecuentemente, pero no cubren ninguna de sus vergüenzas. Porque estas musas no tienen vergüenzas, no conocen lo que eso significa. Solo conocen libertad.
Ya anuncia un anónimo altavoz que el baile privado a 6600 colones.
Pero no puedo ir, no puedo perder ni un instante lo que sucede a vista de todo el mundo.
Ya es la media noche. Cenicienta debe regresar a casa, pero yo me quedo en este místico lugar donde se pierden las almas entre sudorosos cuerpos calientes de mujer.
Empieza la segunda parte. Crece la expectativa. Sube una musa al escenario y solicitan un voluntario. Mantengo un perfil bajo. Suben casi a rastras a un cavernícola que trasciende ese muro invisible que separa a las musas de nosotros los mortales.
Él debe quitarle la ropa. Pero está como ido. Entonces ella suavecito y despacito se quita el sostén y le quita la camisa, y se frota en él.
Si, pienso para mis adentros. Ha pasado demasiado tiempo desde que sentí sobre mi pecho el cuerpo de una mujer. ¿En qué momento han pasado los últimos cuatro años de mi vida? Pero a pesar del castigo que me han impuesto los dioses, sigo mirando con envidia como se frota en su cuerpo.
Lo coloca de espaldas contra el tubo, con las manos en su espalda, le baja el pantalón y se ve apenas como se retira ella sus bragas. Está totalmente desnuda y casi frotando las manos del maldito afortunado entre sus piernas. Casi puedo sentir su escaso y fino vello púbico en los nudillos de las manos del afortunado que se sujetan con fuerza al tubo lleno del sudor y de las emanaciones de las que han bailado allí.
La musa lo retira de ahí, lo coloca de rodillas frente a ella, a la altura de la entrada de su cueva del pecado, lo coloca con las manos en el suelo, abre sus desnudas piernas, y prensa la cabeza del afortunado con sus rodillas.
Toma el cinturón que le había retirado del pantalón y lo azota. El afortunado muy cobarde se queja. Lo azota de nuevo. El sujeto NO lo está disfrutando. ¿Qué clase de sujeto- pienso yo- se quejaría al ser azotado por semejante amazona?
Los azotes llegan a ser cinco y el cobarde se baja casi llorando del escenario. Se sube los pantalones y busca su camisa.
Con una amazona de esas yo hubiera soportado y hasta disfrutado un mayor castigo. Ese es el tipo de mujer salvaje que se debe sentir al menos una vez en la vida.
Se va la amazona dejándome los pelos de punta.
Llega el siguiente show. Un hombre en despedida de soltero se anima. Juega con otra amazona y un banano. Desafortunadamente la acción no queda muy a la vista del público y pierdo un poco de interés.
Si creías que la comida es para comer y no para jugar, levántate y retírate. Un Tequila, lamer sal del ombligo de una de las chicas, y el limón de sus pezones y su vientre, lamer crema batida de los pezones de una dama, de la linea que separa sus nalgas, de justo sobre su clítorix, igualmente para el chocolate. Pero no me ofrezco como voluntario. Me sobra exitación, pero me falta valor. Otros son los afortunados, aunque con la amazona si me ofrecería, pero ella no regresa.
Pasan los shows duros. Regresan los bailes no menos exitantes.
Noto frente a mí un par de chicas, parte del público, 18 o 19 años, besan a los chicos junto a ellas y se besan entre sí. A rato desaparecen juntas en el baño de damas por 15 o 20 minutos, salen levemente mas despeinadas. Un camarada cavernícola, de unos 40 ó 45 años se lleva a una de ellas a un privado. Un buen rato después, la chica, que no es bailarina, sale. Su ropa interior sobresale un poco bajo su superminishort. Lo que pasó adentro, no creo que ni dios lo sepa. No creo que haya quedado espacio ahí ni para el aliento de una hormiga.
Cerca de la una de la mañana, empiezan a llegar mujeres, llegan en pareja como parte de la audiencia. Lesbianas creo, aunque unas vestidas marcadamente como hombres, lo cual me choca mucho la vista.
Nunca creí que una lesbiana buscara otra mujer ni remotamente masculina. En los inicios del tiempo el hombre era una máquina de cazar, recolectar, trabajar. La mujer desde el principio siempre ha sido hermosa. Y ahora más hábil y más inteligente que nosotros los hombres en las labores que hemos desarrollado por cientos de años. No imagino porque una mujer pudiera querer ser como un hombre, pero no me corresponde juzgar. No entiendo pero respeto.
Claramente ellas se anteponían al show lésbico. Dos salvajes musas amazónicas besándose, tocándose, jugando entre ellas. Con delicadeza, pero con fuerza. Reina el silencio y la admiración.
Acabado el show, acabado el público femenino, a excepción de las dos jovencitas, que habían llegado hacia ya mucho rato.
Una de ellas seguía con el sujeto con edad para ser su padre, apretando, el mismo que la había llevado al privado, como si fueran novios.
La otra al final de la noche subió a la tarima a bailar, pero no se quitó la ropa.
Acabados ya los bailes, a eso de las 3h30 de la madrugada me retiré.
Afuera, en la calle vi de nuevo a la jovencita y el sujeto, seguían muy acarameladitos.
¨Si quieren seguir la fiesta, yo me les uno¨ les lancé.
Y desaparecí en la oscuridad de la noche.
Pero les digo algo. Con lo que ví. Es muy posible que regrese, en especial este 26 de agosto a festejar mi vigesimocuarto aniversario. Con un poco de suerte podré subir al escenario, con la amazona
Arañando las paredes, me despido
Atte:
Su viejo amigo
Jacques
Muy buen relato. Solo una observacion, si existe un vocablo en espanol para traducir naive = ingenua
Posted by Billharford, 19/08/2008 2:39am (4 months ago)
osea, jacques me matastes con tu relato, demasiado buena su forma de escribir, siga llendo y siga posteando sus cronicas.
Posted by cl, 08/08/2008 8:12pm (4 months ago)
muy buen relato...a ver si algún día me doy una vuelta por DP (ojala un martes q creo q son las noches de novatas, osea mujeres del publico)
Posted by rcarva, 08/08/2008 6:11pm (4 months ago)
Disfrutaste de una de las promociones mas recientes, yo soy miembro del foro y todas las semanas me llega una invitacion gratuita a los martes foreros, pero no he tenido oportunidad de ir... si revisas con detalle algunos de los post del foro de DP te daras cuenta de muchas cosas...
Posted by Muy buena Jacques, 08/08/2008 5:40pm (4 months ago)